
El 3 de Agosto del 2009, es una fecha que nunca podré olvidar. Desde ese día, vivo sin una de las personas más importantes de mi vida, y a la que nunca podré olvidar. Al fin y al cabo, mi padre junto con mi madre, me lo han dado todo, y yo soy quien soy gracias a ellos.
Son tantos los momentos en los que desearía poder volver a estar junto a él, que la rabia me invade.
A lo largo de nuestra historia, han vivido hombre importantes, hombres que han cambiado el mundo y nos has enseñado. Pero para mí, el hombre más importante de la historia, ha sido mi padre. La gente que tuvo la suerte de conocerlo, no podrá decir nada malo de él, porque fue un hombre justo, noble, honrado, agradecido, sacrificado, generoso y tantos y tantos adjetivos.
En ese mar que sale en la foto, hemos pasado grandes momentos pescando. A mi padre, le encantaba el mar, este mar cantábrico. En cuantas ocasiones nos hemos pasado un día o una noche, pescando jargos, lubinas, y tantos otros peces. O hemos ido a coger pulpos, nécoras, centollos, quisquillas, etc. La verdad, es que hemos pasado grandes momentos juntos.
En muchas ocasiones me han dicho que me parezco a mi padre, y eso es para mi un gran orgullo, porque como he dicho, para mi ha sido la persona más importante de la historia. Por eso, pienso, que al menos mientras yo viva, mi padre seguirá vivo e inmortal. Porque al fin y al cabo, el hombre puede ser inmortal mientras viva en el recuerdo de un ser querido.
Ahora, mi vida se encuentra más vacía, y en fechas señaladas como las que se avecinan, lo sentiré mucho más. El día 19 de marzo es el día del padre y el 23 cumple 70 años. Las Navidades pasadas, eran las primeras sin él, y ya se dejo notar su falta. Porque además, mi padre era un gran cocinero, y preparaba unas torrijas escandalosamente sabrosas. Era fantástico, levantarme por la mañana con ese olorcito a leche con canela, y degustar de una torrija con un café junto a la compañía de mi padre.
La verdad es que lo añoro mucho, y mi vida no volverá a ser como antes. Pero puedo decir, que tuve la suerte de tener un gran maestro, que me ha enseñado muchas cosas, pero la más importante, es que me ha enseñado a ser como soy. GRACIAS PAPA.